
En estos días volví a leer un cuento de Ursula Le Guin, “Un pescador del mar interior”. Antes de releerlo tenía un vago recuerdo de la historia más una sensación contradictoria de angustia y felicidad a la vez. Probablemente fue esa sensación la que me impulsó a retomar su lectura.
El personaje principal del relato es un muchacho llamado Hideo. Hideo, vive en un mundo lejano, en otra galaxia, en otro planeta, en otro momento de la humanidad. Por ejemplo en ese mundo, la parentalidad familiar se construyen de a cuatro: 2 mujeres y dos varones. O sea que el amor y la sexualidad circula entre dos vínculos hetero y dos vínculos homosexuales. Si bien cada hija o cada hijo reconoce por lo menos a su madre biológica, esto no parece tener mucho peso. Por lo tanto Hideo tiene dos madres y dos padres y una comunidad solidaria y constructiva.
Casualmente su madre biológica ha venido de otro mundo. Ella era "una viajera del espacio", venida un mundo hipertecnológico donde se investigan y desarrollan los viajes por el espacio y el tiempo.
En el momento en que comienza la historia estos viajes, al ser intergalácticos, duran muchisimo tiempo. Pero es un tiempo discontinuo. Para el que viaja ese tiempo tiene un ritmo y para los que se quedan otro mucho más rápido.
Cuando al viajero se le ocurre volver a su mundo puede ser que hayan pasado siglos para su comunidad natal, por lo tanto todo lo conocido ya desapareció.
En este relato la intensidad del conflicto esta marcado por la imposibilidad de volver a conectarse con lo que se dejó.
Al comienzo del cuento, Hideo parece esta muy feliz en su mundo. Cuando cumple 18 años y terminan sus estudios básicos vive un profundo conflicto interno entre quedarse en su comunidad de características agrícolas y artesanales o viajar a otros mundo y estudiar para investigador de los viajes por el Espacio-Tiempo. O expresado de otra manera, entre confesarle su amor secreto a Isidri, su media hermana y compañera de juegos y aventuras y quedarse con sus afectos, con el mundo conocido o viajar a lo desconocido, lo extranjero, lo extraño. Elige irse y guardar en secreto su amor por Isidri.
¿Querrá de alguna manera con esta elección reparar el dolor de su madre por una cultura y un mundo perdidos para siempre?
Cuando somos niños muchas veces intuimos esas tristezas profundas de nuestros padres y como "niñitos omnipotentes" que somos, proyectamos en nuestros juegos y fantasías como resolver esas situaciones.
Hideo endurecido por su decisión parte a aquel otro mundo lejano.
Pasan algunos años y una noche Hideo tiene un ataque de llanto imparable. Siente que se equivocó, que extraña su mundo natal y sobre todo a Isidri. Se consuela pensando que cuando se haga de día va a llamar a los suyos y va ha hacer los preparativos para su vuelta. Pero al otro día, vuelve a reprimir lo que siente y sigue adelante con su proyecto de investigación. El tema es que cada vez se siente más triste y desorientado, aunque es el último en darse cuenta. Después de muchos años Hideo vuelve de visita por unos días a su hogar natal y encuentra a todos muchísimo más viejos que él. También visita a Isidri que se ha casado con “otros”. Isidri se encuentra abocada en las cuestiones religiosas de su comunidad. Ella no puede tener hijos.
Hideo, más entristecido aún, vuelve a su mundo, al equipo de investigadores. Especialmente es su jefa quien nota que Hideo está cada vez más desconectado con el mismo, con sus sentimientos y con la vida.
Después de mucho trabajo y esfuerzo, el equipo de investigación al que pertenece logra su objetivo, viajar en el espacio sin tiempo. De un lugar a otro experimentan que se puede llega en un instante.
En una de esas experiencias con esta nueva tecnología Hideo llega “por error” (se supone que se produjo un "pliegue en el tiempo") al lugar y al día en que tiene aquel ataque de llanto en el que duda de su elección de vida.
En esa encrucijada vuelve a tener la posibilidad de regresar a su mundo y esta vez así lo hace. Vuelve y recuperando sus afectos, su comunidad y su amor por Isidri y por su tierra.
Hasta aquí la historia, el relato... Pero, ¿por qué me conmueve tanto. Es como si me conectara con esa tensión profunda (tal vez a muchos nos pase) que surge cuando sentimos que tenemos que jugarnos por nuestros ideales y nuestros proyectos, abrirnos a otros espacios (a otros mundos) pero también y a la vez deseamos quedarnos en la seguridad de los afectos y lo conocido.
La resolución del cuento es dilemática porque Hireo puede volver a sus afectos por el mismo camino que lo llevó a alejarse. Como si fuera un camino circular y no lineal. Porque trabajó muchos años en pos de su ideal o sea el de lograr ese "viaje en el espacio sin tiempo" es que puede conectarse con la profundidad de sus emociones y termina actuando de manera coherente con lo que siente.
Por otra parte me resuena muy adentro el momento en que Hideo quiebra emocionalmente.
¿Cómo no desear que sea real la existencia de ese "pliegue en el tiempo" que nos permita regresar a otro tiempo y lugar del pasado donde quedó aquella relación frustrada, no confesada, no vivida, para que al volvamos podamos hacerla posible?
¿Qué buena estrategia recurrir a la Ciencia Ficción e inventar otros mundos donde lo abyecto es reconocido y se pueda hacer viable?
¡¿Cómo no querer que se pueda volver al pasado para reparar “injusticias”, frustraciones?!
Ojalá otro mundo posible existiera para muchas y muchos de nosotros, pero muy bien sabemos que de una construcción política social y colectiva se trata este cambio, un cambio profundo en nuestra conciencia y sensibilidad, donde las diferentes formas del deseo sean tomadas todas como valiosas formas de la diversidad, y no como anormalidad, enfermedad o crítica prejuiciosa.
Hideo dice darse cuenta cuando "se miente" porque se vuelve demasiado poético.
¿Será este un buen dato a tener en cuenta para reconocer en nosotros esos intentos lamentables de relatar con lindas y superadas palabras momentos vividos llenos de frustración, rechazo, amargura?
¿Cómo diferenciar un mecanismo de negación con ese otro mecanismo de elevación donde recurrimos a la poesía y la imaginación para alentarnos a creer y crear nuevos mundos y significaciones posibles?
Un mecanismo promueve la "imaginación al poder", el otro nos hace vivir en una burbuja ilusoria. Sería conveniente que aprendamos a discernir la diferencia.
